Y el Plan RECOGE de las golondrinas de mar del norte: “El éxito de este tipo de planes tiene que ver con el compromiso de la sociedad civil”

Por: Tomás Moggia Cárdenas

Luego de más de dos años de trabajo, recientemente se publicó en el Diario Oficial el decreto del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) que aprobó el Plan de recuperación, conservación y gestión (RECOGE) de las golondrinas de mar del norte de Chile. En este proceso, uno de los actores de la sociedad civil que estuvo participando activamente fue la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) con el objetivo de aportar en términos concretos a la reducción de amenazas y el riesgo de extinción que enfrentan las cuatro especies incluidas en este instrumento: la golondrina de mar negra (Hydrobates markhami), clasificada como En Peligro; la golondrina de mar de collar (Hydrobates hornbyi) y la golondrina de mar peruana (Hydrobates tethys), clasificadas como Vulnerable; y la golondrina de mar chica (Oceanites gracilis), clasificada como Datos Insuficientes.

Ivo Tejeda se desempeña como director ejecutivo de la ROC.
Ivo Tejeda se desempeña como director ejecutivo de la ROC.

Pero para llegar hasta este punto fue necesario recorrer un largo -y a veces sinuoso- camino. Al pasar prácticamente toda su vida en altamar, a algunas decenas o cientos de kilómetros mar adentro, era realmente poco lo que se sabía de las golondrinas de mar del norte de Chile. Si bien se intuía que estas especies se reproducían en el desierto de Atacama, de la golondrina de mar de collar, por ejemplo, no se conocía ningún sitio de reproducción en el mundo. La única certeza que había entre un mar de incertidumbre era que algunos ejemplares de las golondrinas del norte de Chile caían durante la noche en las ciudades costeras. No se sabía mucho más.

Durante el último tiempo, los avances en torno a la comprensión y el conocimiento sobre las golondrinas de mar han sido sorprendentes. “Si bien quedan muchos misterios por descubrir, ya conocemos una parte relevante de las colonias de reproducción y aspectos de su biología reproductiva”, explica Ivo Tejeda, director ejecutivo de la ROC, organización que ha ayudado a arrojar un poco de luz sobre la vida en tierra de estas cuatro especies.

Toda esa información fue vital a la hora de elaborar el Plan RECOGE, en especial al momento de identificar un conjunto de amenazas que recaen sobre estas especies, como la contaminación lumínica, que provoca la caída de miles de individuos cada año.

“Las golondrinas de mar visitan sus colonias de noche, y se desorientan con las luces artificiales, sobre todo aquellas más blancas. Básicamente dan vueltas como si fueran polillas, y algunas chocan y caen, y se quedan inmóviles abajo. Muchas de ellas mueren por ataques de depredadores como el jote, o de perros, o quedan sin energía suficiente para emprender vuelo. Una parte de ellas es rescatada, que es lo mejor que se puede hacer, aunque desconocemos qué sucede después con ese individuo que es rescatado”, relata Tejeda.

 

¿Por qué son tan importantes los planes RECOGE?

Son los instrumentos formales para elaborar planes de conservación que tiene la institucionalidad ambiental chilena. Se rigen por un reglamento que forma parte de la ley de base de medio ambiente, y tiene la particularidad de que es un proceso que está normado, que junta a los actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil que están interesados o que tienen algo que hacer en relación a la problemática, y es muy importante porque hay que sentar a todos los actores en la mesa para poder construir un buen diagnóstico y soluciones. Además, sigue una metodología de estándares abiertos para la práctica de la conservación, que es aquella que normalmente se utiliza para generar planes de conservación en todo el mundo, y termina en un instrumento formal que establece un conjunto de objetivos, líneas de acción y acciones que comprometen de alguna forma a los distintos actores, incluyendo a los actores públicos.

Hay quienes critican los Planes RECOGE al no ser vinculantes, no exigir compromisos, comprometer recursos ni garantizar la implementación de las acciones…

Por un lado, eso es completamente cierto. Si bien existe una estimación del gasto que implica y en la práctica esto no establece ni compromete recursos de forma inmediata, yo creo que en la medida que hay planes RECOGE existen algunos recursos. Estos orientan las prioridades de ciertos organismos públicos, y también alinean a los organismos públicos. Porque es muy distinto tener a un Servicio de Evaluación Ambiental, Seremis de Medio Ambiente, SAG, etc., con conocimiento y sensibilizados sobre el tema, que no tenerlo; es muy distinto. Por otro lado, creo que el éxito de este tipo de planes tiene que ver en buena parte con el compromiso de la sociedad civil, que hemos empujado en buena medida este Plan. Es un Plan que también orienta nuestras acciones. Nosotros no vamos a ejecutar todas las acciones porque hay muchos otros actores públicos, de la sociedad civil, académicos, que también forman parte de este Plan, y es el actuar en conjunto, de forma coherente bajo los lineamientos de este Plan, lo que debiera asegurar el éxito de su implementación. El Plan no compromete recursos, realmente no, pero sí orienta, y en la medida en que nos tomemos seriamente eso el conjunto de actores que hemos participado en él, el Plan será exitoso.

Incluso hay varias acciones en las que han estado trabajando desde antes de la publicación del Plan RECOGE…

Desde antes, pero también ahora. Hemos estado trabajando con un par de organizaciones que de alguna forma también han estado vinculadas al Plan para elaborar una Guía de Iluminación Amigable con Aves Marinas en Chile, y contamos con el patrocinio del Ministerio del Medio Ambiente para esa guía, y contamos con actores públicos y privados que están más sensibilizados por haber sido parte del Plan. Uno para ejecutar estas acciones requiere de financiamiento, pero también hay ahí un desafío de las organizaciones de la sociedad civil para gestionar esos financiamientos. Sin embargo, todo eso es más fácil teniendo un Plan. Creo que no hay que esperar que la ejecución de este tipo de Planes recaiga en el compromiso del sector público de poner plata, aunque ciertamente estamos en una situación deficitaria en la que se invierte muy poco en conservación por parte del Estado. No obstante, tener un plan es una muy buena noticia y efectivamente ayuda a la conservación.

¿Qué avances se han realizado en este último tiempo frente a las amenazas que recaen sobre las especies comprendidas en este Plan RECOGE en materia de contaminación lumínica o de protección de sitios de reproducción?

La acción 1.1.7 del Plan dice promover que en la actualización de la norma de contaminación lumínica se incorporen medidas para la protección de las golondrinas de mar, con alcance territorial en toda el área de su distribución. Y esa norma nueva de emisión ya fue aprobada, está en su etapa final de toma de razón en Contraloría, y consideró de buena forma a las aves marinas amenazadas que son afectadas por la contaminación lumínica y que cuentan con planes RECOGE, entonces se articula con el plan RECOGE. Eso fue algo en el que participaron muchos actores, tanto el MMA como coordinador de ese proceso de elaboración de la nueva norma de emisión, pero también la ROC con ONGs como Oikonos, que también trabaja con aves marinas en el archipiélago de Juan Fernández; y con la OPCC, que es la Oficina de Protección de la Calidad del Cielo del Norte de Chile, que trabaja con los observatorios astronómicos. De alguna forma, esa acción ya se cumplió. Hay un desafío enorme de implementación de la norma, pero la nueva norma ya va a tener mejores herramientas para abordar este problema y posiblemente la elaboración del plan RECOGE y que la nueva norma se haya desarrollado en forma paralela, incidió en que fuera así considerada. Ese es un caso positivo. Un caso negativo tiene que ver con protección de sitios. Hasta ahora no hay ningún sitio protegido de reproducción de golondrinas de mar al interior del desierto de Atacama. Como ROC hemos empujado con el Ministerio del Medio Ambiente y el Ministerio de Bienes Nacionales la protección de dos sitios, uno en Pampa Chaca (región de Arica y Parinacota) y otro en Caleta Buena (región de Tarapacá), y hasta ahora ha avanzado muy lentamente. Ahí hay mucho que hacer y esperamos que este Plan de alguna forma contribuya a eso, puesto que hay una acción referida a la protección de sitios. En ese sentido, hay algunas acciones que muestran que se ha ido trabajando fuertemente durante la elaboración del plan, y hay otras a las que todavía les falta, pero es un plan que tiene un horizonte de 10 años, entonces hay muchos desafíos para los próximos años.

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