¡Viña tiene Festival y humedales!

Por Esteban Araya Silva

Observatorio de la Costa

Cada febrero vemos como la atención del país está puesta en los artistas que protagonizan el Festival de Viña del Mar y en sus glamorosas vidas. “Chile sale al mundo”, reza el conocido slogan, pero hay una realidad oculta que las cámaras no muestran en la Ciudad Jardín: el deterioro de sus humedales, entre ellos, el humedal estero Reñaca.

No sería exagerado establecer que somos un país de humedales. En Chile tenemos humedales de diversos tipos, desde el extremo norte a la zona más austral; desde la zona costera y los valles centrales hasta la cordillera. Quizá solo nos faltarían los manglares para tener todos los tipos, algo que debiera llenarnos de orgullo, ya que los humedales son agua, un bien cada vez más escaso producto del cambio climático, la sequía y la escasez hídrica.

En términos de reconocimiento y protección de humedales urbanos, Chile es pionero en tener una herramienta legal en la materia, como es la ley N° 21.202. A tres años de la publicación de esta normativa, celebramos contar con reconocimiento para 100 de estos ecosistemas insertos en áreas urbanas. Sin embargo, en algunos casos, la burocracia del proceso ha permitido su degradación.

Una larga espera

Las causas hay que buscarlas en el proceso de declaración, que se inicia con la solicitud de declaratoria desde un municipio al Ministerio de Medio Ambiente o por oficio del mismo Ministerio: por ley este trámite puede demorar hasta seis meses, tiempo que puede ser todo o nada para la vida de estos ecosistemas constreñidos por las ciudades.

Y esto es precisamente lo que está afectando el humedal de Reñaca, con una burocracia que está entrampando la protección del ecosistema desde hace más de un año. El tiempo sigue pasando y el deterioro aumenta, debiendo soportar impactos como contaminación, intervención de su cauce y vertimiento de contaminantes, entre otros, sin que nadie se responsabilice por sus impactos.

El estero Reñaca es un humedal costero ubicado en la zona costera de la región de Valparaíso, que recorre desde la parte alta de la cuenca, en su mayoría zonas urbanas, y teniendo al “Parque Natural Gómez Carreño” –autodenominado así por la propia comunidad local– como el único sector sin urbanizar, al menos, por ahora. Ello convierte a este humedal en un importante ecosistema urbano de la Ciudad Jardín.

En 2020, el Ministerio de Medio Ambiente, en su Inventario Nacional de Humedales, reconoció al estero Reñaca como un humedal –al menos en la parte baja de la cuenca–, lo que fue tomado por vecinos, vecinas y la ciudadanía en general como un respaldo a nuestras peticiones y acciones de conservación.

El 30 de noviembre de 2021, el municipio de Viña del Mar hizo entrega de la solicitud formal de declaratoria de este ecosistema al Ministerio de Medio Ambiente, trabajo que llevó varios meses para la elaboración de un informe técnico científico con una propuesta de delimitación del área. Una labor que fue desarrollada por el equipo de profesionales de la actual administración municipal, y que además contó con la participación de organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos.

Esta solicitud fue declarada admisible por el Ejecutivo, y desde esa fecha se debería esperar hasta seis meses para tener una resolución, tiempo que solo ha traído consecuencias negativas para el humedal de Reñaca, aumentando su deterioro. Durante esta espera el humedal ha sido afectado en diversas oportunidades, incluso por parte de organismos dependientes del Ejecutivo, como la Dirección de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Públicas, además de privados, como la empresa Esval, y por inescrupulosos que aún parecen no entender la importancia que tienen estos ecosistemas.

Poco parece importar el pronunciamiento de la Contraloría General de la República que protege estos ecosistemas bajo todo efecto, estableciendo que “aquellos proyectos que afecten humedales en los términos establecidos en el artículo 10, letra s) de la ley 19.300, deben someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), aun cuando no haya sido declarado humedal urbano”. Además, se determinó que “es objeto de protección cualquier humedal, sus componentes y las interacciones entre estos, así como los flujos ecosistémicos de aquellos que se hallen total o parcialmente dentro del límite urbano, independiente de la declaratoria de humedal urbano”.

Un corredor biológico

Los impactos al humedal de Reñaca han sido acumulativos, generando un deterioro en la calidad ambiental del lugar, con consecuencias negativas para el territorio y las personas, quienes han sido perjudicadas por la emanación de malos olores y la contaminación del sitio. Incluso han surgido actores que están en contra de la declaratoria porque no ven en ella algo positivo, al punto que se ha postulado que se rellene el humedal o se profundice su cauce, entre otras medidas.

Es importante destacar que el estero Reñaca corresponde a un corredor biológico que, según la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo, está definido como “un espacio geográfico delimitado que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitat, naturales o modificados, y asegura el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos y evolutivos”.

Conservar, proteger y restaurar el estero Reñaca conlleva mejorar la capacidad de adaptación frente al cambio climático, no solo para las especies que se desplazan a lo largo de este corredor, sino que también para los procesos que allí ocurren: uno de los más importantes es el transporte de sedimentos y nutrientes desde la parte alta de la cuenca del estero hasta el mar. Vale decir, para el “sustento” de estos ecosistemas: existe una relación directa entre conservar el estero Reñaca y preservar la popular playa.

Estudios científicos dan cuenta cómo la playa Reñaca está disminuyendo su tamaño, siendo una de las más afectadas de esta zona del país, demostrando la necesidad de conservación y restauración de humedales costeros como el de Reñaca para, entre otros aspectos, mitigar el impacto de eventos como las marejadas.

Todo lo anterior lleva a cuestionarse cuánto tiempo más deberá esperar el humedal estero Reñaca para su reconocimiento y protección legal frente a la serie de amenazas existentes, y que están poniendo en jaque a uno de los últimos ecosistemas viñamarinos que no han sido sepultados en el nombre del desarrollo y el progreso.

Biografía

Licenciado en Geografía de la Universidad de Chile, Esteban Araya Silva integra diversas organizaciones, entre ellas el Observatorio de la Costa Chile, la ONG Ciudadanos y Clima (Isla Grande de Tierra del Fuego), y la Fundación para la Integración del Patrimonio Natural y Cultural (FIPaNCu). Es además miembro del Área de Investigación y Educación del Humedal de Mantagua, de la Red Nacional de Humedales, y de la RED KIMLU (organización de jóvenes líderes en STEM). Ha sido embajador del Día de las Áreas Protegidas de América Latina y el Caribe en los años 2020 y 2021, y el 2020 fue también nombrado Joven Líder de la región de Valparaíso. Recientemente, el año 2022 resultó escogido como uno de los 100 jóvenes líderes de Chile.

esteban_arasi@hotmail.com

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