Una mirada desde Huentelauquén a la conservación de sitios claves para aves playeras migratorias en el semiárido chileno

Vista aérea de la desembocadura del río Choapa. Crédito: Víctor Bravo.

Por César Piñones Cañete

Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile

El arribo del otoño y el invierno en el hemisferio sur puede ser considerado un periodo que nos invita a recogernos, observando y reflexionando sobre los ciclos de la naturaleza, como la caída de las hojas de algunos árboles a nuestro alrededor. Más distante a nuestra experiencia cotidiana podrían resultar fenómenos como la migración de los animales. Sin embargo, podríamos llegar a tener la idea de que esto ocurre en territorios alejados, como África o Asia, dada la influencia de las series documentales de televisión.

Pero literalmente sobre nuestras cabezas las migraciones ocurren. Aquello resulta particularmente evidente en las aves migratorias. Por estos días, en la zona centro norte de Chile, resuena el picaflor chico (Sephanoides sephaniodes), una pequeña ave de color verde que llega hasta nuestros jardines y campos desde la zona sur del país. Menos conocidos, pero no menos interesantes, resultan los migrantes de la cordillera, que tras la proximidad del invierno bajan desde sus cuarteles de montaña a tierras más bajas. Mero Gaucho (Agriornis montanus) y Minero Cordillerano (Geositta rufipennis) son ejemplares viajeros a los que se suman las aves playeras australes como el Chorlo Chileno (Charadrius modestus).

Desde la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC) hemos relevado desde el quehacer de la ciencia ciudadana la importancia de salir a terreno a conocer estas especies y dimensionar en parte el fantástico fenómeno de la migración. Pero aquello no basta, más aún cuando comprendemos que la migración y el ciclo de vida de dichas aves dependen de que sus sitios de partida, descanso intermedio y parada final puedan seguir albergándolas. Lograrlo requiere fundamentalmente de acuerdos y compromisos a largo plazo de carácter internacional.

Esta mirada de conservación en red motivó a un grupo amplio y diverso de conservacionistas a reunirse para aunar criterios en favor de las aves que migran por la ruta costera del Océano Pacífico, existiendo en la actualidad un grupo coordinado de socios a escala internacional y local, quienes trabajamos para afrontar los problemas más apremiantes que enfrentan las aves playeras migratorias: un grupo fascinante de aves que realizan en conjunto los desplazamientos más extenuantes y extensos del planeta, y que ven hoy en día amenazados sus ciclos de vida por la acción humana.

Como parte de este trabajo conjunto, recientemente el complejo de humedales adscritos a las Salinas de Huentelauquén, en la comuna de Canela, región de Coquimbo, fue incluido dentro de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (RHRAP), coordinada por Manomet, como parte de un esfuerzo sostenido de la ROC desde hace 13 años en dicho lugar, de la mano de la generación de confianzas y nexos entre actores locales del territorio, como la Comunidad Agrícola de Huentelauquén (en donde se emplaza el sitio), la municipalidad de Canela, los establecimientos educaciones de la zona, la Armada y el Ministerio de Medio Ambiente. El valor del sitio se funda en su relevancia para las poblaciones de Chorlo de Campo (Oreopholus ruficollis), un ave playera migratoria de pastizal; y para el Chorlo Nevado (Charadrius nivosus), otra playera residente de dunas y playas arenosas.

La designación de Salinas de Huentelauquén dentro de la RHRAP responde a una mirada a largo plazo que ha buscado establecer capas de relevancia científica y protección jurídica a la desembocadura del río Choapa y sus ecosistemas adyacentes. En la actualidad, se ha completado una figura de Área de Prohibición de Caza, un Área de Importancia para la Conservación de las Aves y la Biodiversidad (o sitio IBA, por sus siglas en inglés, bajo el alero de BirdLife Internacional) y un Sitio Ramsar o zona húmeda de importancia internacional. Las aves playeras migratorias han actuado como un paraguas para sus pares residentes y reproductoras, y centenares de otras especies de vertebrados, invertebrados, plantas, hongos y vida microbiana presentes en dunas, quebradas, charcas estacionales y playas. De esto depende que los servicios ecosistémicos que entrega dicha biodiversidad sigan beneficiando a las comunidades humanas que allí residen.

La sinergia entre la comunidad local, la academia (representada por la Universidad de La Serena), la institucionalidad ambiental estatal y la ciencia ciudadana desde la ROC, permite hoy a la Comunidad Agrícola de Huentelauquén contar con una caja de herramientas no sólo para conservar las aves migratorias que llegan a sus costas, sino que también puede permitirle proyectar la convivencia entre las personas, los ecosistemas locales y el patrimonio biocultural en ellos presentes. Bajo un escenario de cambio climático y profundización del extractivismo, pensamos que dichas herramientas serán decisivas para un presente ya complejo y un futuro de incertidumbres.

La conservación de sitios clave para las aves migratorias en el semiárido chileno debe realizarse junto con las comunidades agrícolas, dado que tienen una presencia amplia, extensa e histórica en el territorio. Esa confianza necesita de actores dispuestos a establecer compromisos y formas de diálogo horizontal a largo plazo; desde el mundo universitario al civil organizado y desde el accionar político, pasando por el mundo de las empresas responsables y éticamente comprometidas con el medio ambiente, hasta una escuela conectada con su territorio. En Salinas de Huentelauquén creemos que hay una modesta ruta de acción que puede seguir siendo construida de manera colectiva. Para esto no hay recetas, solo experiencias.

Las aves nos enseñan al volar durante el otoño austral en bandadas mixtas de diferentes especies que, pese a las diferencias, es mejor estar juntos. Allí reside la esperanza de que podremos estar unidos cuando el ciclo vuelva a iniciar.

Río Choapa. Vista aérea del tramo final del río. Crédito: Víctor Bravo.

Biografía

César Piñones Cañete es educador del Valle de Choapa. Profesor de Biología y Ciencias Naturales, Magíster en Educación Ambiental. Socio y miembro del directorio de la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC). Actualmente está involucrado en el monitoreo de aves playeras y la divulgación de la biodiversidad presente en Las Salinas de Huentelauquén.

cesarpinones@redobservadores.cl

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