Día Internacional Sin Bolsas y la ley que regula plásticos de un solo uso en Chile

Por Mark Minneboo

Plastic Oceans International

El Día Internacional Sin Bolsas Plásticas (Plastic Bag Free Day) tiene un especial significado para mí: fue un 3 de julio del 2017 cuando lanzamos por primera vez en Chile la película A Plastic Ocean. Un filme que por primera vez mostraba, sin filtro, lo que estaba pasando con el plástico en el océano a un público masivo.

En lo personal, ese fue el inicio de un camino largo con la creación de Fundación Plastic Oceans Chile. Ese camino me ha llevado a cada rincón de Chile, varios países de Latinoamérica, pero también fuera del continente hasta llegar a Corea del Sur. Viajes que me han mostrado que en todos esos lugares están tratando de resolver ese problema, pero en ningún país lo han logrado realmente. Las playas y el océano siguen contaminados, la producción de plástico en el planeta sigue aumentando y la tasa de reciclaje todavía es muy baja: 8,5% en Chile, y una cifra similar a nivel mundial.

Un año después del lanzamiento de A Plastic Ocean aprobaron la ley de bolsas plásticas en Chile, y se perdió un poco la necesidad de tener un “día sin bolsas”. Hoy el mes de julio es nombrado “julio sin plástico” o “julio sin desechables” por muchas organizaciones e influencers, un mes en el que comunican en torno a cuáles son las maneras de vivir con menos plástico y  cómo prevenir la generación de residuos. En su mayoría esas campañas tienen un enfoque principal en el consumidor.

¿Pero es realmente solo el consumidor quien debe ser educado y sigue inconsciente del daño que está generando su consumo insaciable?

La respuesta es no. Los otros involucrados en la cadena de producción y uso de plástico pueden y deben cambiar su forma de utilizar el plástico también. Lamentablemente, no todos se sienten muy apurados para generar esos cambios y a veces nos queda solo una opción, y es literalmente la última oportunidad que tenemos: el camino legislativo para regular esos productos.

Después de la ley #chaobolsas, y la ley REP que regula entre otros productos prioritarios los envases y embalajes, quedaba un grupo de productos plásticos problemáticos que esas leyes no regulaban. Según varios estudios nacionales e internacionales, están entre los que más contaminan las playas y el océano: los plásticos de un solo uso de expendios de alimentos. Son los platos, vasos, tazas, tapas, cubiertos, revolvedores, bombillas, sachets y contenedores para transportar comida (en general hechos de poliestireno o plumavit). Los usan los restaurantes, quioscos, cafés y deliveries. Son productos que por su tamaño y por contener alimentos (dejan los envases sucios) no se reciclan en Chile y no tienen valor en el mercado de reciclaje. Por lo tanto, terminan en la basura o el medio ambiente. De hecho, en las limpiezas de playas en Chile ejecutadas por la Armada, estos productos plásticos siempre se encuentran en el top diez de los elementos más encontrados, y recientemente un estudio comparativo de siete macrozonas económicas globales mostró una imagen similar: una presencia muy significativa de esos productos.

Esos productos ahora sí están regulados bajo una ley. El objetivo principal de esa ley es evitar la generación de residuos, de cualquier tipo, dentro de establecimientos de comida preparada y afuera (en los deliveries). En un estudio que hicimos junto a Oceana, calculamos que esta ley impactará en 23.000 toneladas de plásticos anualmente en Chile. Para que se hagan una idea: son 116 ballenas azules.

La iniciativa es más que solo un intento de disminuir residuos plásticos. También regula las alternativas al plástico, es decir, los plásticos provenientes de fuentes renovables, como de caña de azúcar o almidón de maíz. Es muy necesario certificar esos productos, porque si no cumplen con ciertos estándares de compostabilidad van a generar otro problema para el medio ambiente.

Otro elemento clave de esta ley es la educación ambiental relacionada con los plásticos de un solo uso, además de las alternativas reutilizables y sus beneficios. Son programas que el Ministerio de Medio Ambiente debe desarrollar. También tendrán que cumplir un rol los expendedores de alimentos que utilizan esos envases: estarán obligados a entregar información clara a los consumidores y dejar visible la certificación de sus envases para que las personas puedan tomar una decisión mejor informados. Finalmente, y algo que no es de menor importancia, es la facultad que esta ley dará a la ciudadanía para denunciar incumplimientos a la normativa de manera tal que la responsabilidad para fiscalizar no solo recaerá en las municipalidades.

Está contemplado un tiempo de implementaciónentre 6 meses y 3 años después de su publicación, para que el mercado y los consumidores se adapten y preparen para este relevante cambio.

Esta ley nació desde la sociedad civil. Tuvo apoyo político transversal, de las empresas, de la industria y del Ministerio de Medio Ambiente. El resultado en mi opinión es ambicioso, realista y dará muchas opciones para nuevas innovaciones y modelos de negocio, y ayudará a los negocios tradicionales para transitar hacia este nuevo sistema y una economía más circular. Un sistema que genera menos impacto en el medioambiente, específicamente en las playas y el océano.

Pero el trabajo no termina ahí. Quedan muchas otras formas para hacernos cargo del resto de la contaminación por plásticos que existe. ¿Qué haremos con las fibras sintéticas de textil, los elementos de la industria pesquera y los microplásticos que se encuentran en productos cosméticos? Tenemos que seguir trabajando con todas las herramientas disponibles hoy en día, aprender de otros países, inventar soluciones locales, todo en forma paralela y de manera colaborativa. Les invito a sumarse al trabajo, todos los granos de arena sirven realmente, para que juntos logremos revertir la situación actual. Ya no hay tiempo para esperar que otro haga el cambio primero.

Biografía

Mark Minneboo es Director Regional para Latinoamérica de Plastic Oceans International. Ha sido uno de los principales impulsores de la ley que regula plásticos de un solo uso en Chile.

mark@plasticoceans.org

Compartir

Más columnas

de opinión

22 de agosto, 2022

El patrimonio durmiente

Por Rodrigo M. Barahona-Segovia

18 de junio, 2021

Cambios reales apoyados desde la ciencia: la ley de plásticos de un solo uso en Chile

Por Camila Ahrendt

10 de septiembre, 2021

¿Cuántos peces poner en la pecera?

Por Rodrigo Torres

09 de marzo, 2022

Eutrofización de la zona costera marina en Chile: una amenaza grave y silenciosa

Por Ernesto Ortiz

06 de noviembre, 2020

Hacia una economía costera regenerativa en Chile

Richard Cudney-Bueno