¿Seremos líderes sin puertos?

Del total de 215 puertos principales y secundarios registrados en Chile, 39 son usados como terminales de petróleo y gas. En la Región de Antofagasta, el puerto de Mejillones cuenta con infraestructura disponible para manejar gas natural licuado (GNL), además de poseer rutas existentes para gas licuado de petróleo (GLP), graneleros, portacontenedores y carga general. Crédito: Nérida.

Por Sebastián González Fornazzari

Director de Alianzas en Nérida

La visión de Chile de convertirse en líder en la producción de hidrógeno verde es un paso audaz hacia un futuro más sostenible. El hidrógeno verde (H2V), producido a partir de energía renovable, tiene el potencial de revolucionar no solo la industria energética, sino que también la movilidad y la economía en general, y es ahí donde Chile tiene una ventaja comparativa para la producción de hidrógeno verde, pues tiene un enorme potencial para generar energías renovables con niveles extraordinarios de eficiencia. Sin embargo, para que esta visión se haga realidad, es necesario desarrollar la infraestructura necesaria.

Todo esto se enmarca en la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, una hoja de ruta que busca no solo la descarbonización total antes del 2050, sino que también el impulso económico y la resiliencia ante el cambio climático. En este viaje hacia un futuro sostenible, el desarrollo portuario juega un papel crucial, siendo un puente entre la visión energética y el bienestar de las comunidades costeras.

El Puerto de Chancay y su impacto en Chile

Uno de los puntos de partida para entender la relevancia del desarrollo portuario en Chile es observar el caso del Puerto de Chancay en Perú. Este megapuerto, con una inversión de más de 3.000 millones de dólares, se alza como un gigante que promete transformar no solo el comercio internacional, sino que también la dinámica económica de la región. El Puerto de Chancay, respaldado principalmente por la inversión china y con la capacidad de recibir las mayores embarcaciones del mundo, tiene el potencial de convertirse en un «hub» logístico para Sudamérica.

Puerto de Chancay con un 28% de avance, su primer muelle está proyectado para entrega a fines del 2023.

¿Qué significa esto para Chile? Continuar cediendo posicionamiento a nivel regional, dejando en evidencia nuestras debilidades actuales. El país ha sido un actor relevante en el comercio marítimo de la región, pero el crecimiento de megapuertos como Chancay plantea desafíos y oportunidades. Esteban Velásquez, Senador F.R.E.V.S. por la Tercera Circunscripción de Antofagasta, advierte sobre la «lentitud e incluso miopía» del país en el desarrollo de su sistema portuario. Es hora de que Chile redoble sus esfuerzos para mejorar su infraestructura portuaria y mantener su posición como líder regional.

Desarrollo portuario y comunidades costeras

Los puertos desempeñarán un papel fundamental en el anhelo de Chile de transformarse en líder mundial de producción de H2V. El transporte y el almacenamiento de hidrógeno verde requerirán una infraestructura portuaria avanzada y eficiente. Los puertos, como puntos de conexión clave para la importación y exportación, se convertirán en centros neurálgicos para la distribución de hidrógeno verde hacia otras regiones.

El desarrollo portuario no es solo un motor económico, sino que también un pilar para las comunidades costeras. Las oportunidades laborales y de negocio que los puertos generan pueden transformar vidas enteras y ciudades. El gerente de Cosco Shipping, Mario de las Casas, destaca que el Puerto de Chancay generará miles de empleos tanto directos como indirectos, proporcionando un alivio económico a la población local.

Sin embargo, este proceso debe ser gestionado con sabiduría y sensibilidad. El impacto del desarrollo portuario en las comunidades costeras debe considerarse cuidadosamente. Es vital que se promueva la inclusión de las comunidades locales en la planificación y ejecución de estos proyectos para garantizar que los beneficios lleguen a quienes más los necesitan. La participación temprana, como menciona Eduardo Bitran, puede ser una herramienta valiosa para abordar las preocupaciones de las comunidades y resolver problemas antes de que se conviertan en obstáculos insuperables.

Estos problemas podrían incluir la pérdida de hábitats naturales locales, la alteración de patrones de pesca tradicionales, la presión sobre la infraestructura existente en las áreas costeras, el aumento de la congestión del tráfico y la preocupación por la calidad del aire debido a las actividades portuarias. Además, las comunidades también pueden enfrentar desafíos económicos, como la competencia por empleos locales, la degradación de la calidad del agua y la pérdida de acceso a playas y áreas recreativas tradicionales.

Asimismo, la expansión portuaria puede plantear inquietudes sobre la seguridad marítima y la posibilidad de derrames de petróleo u otros accidentes socioambientales. También es importante abordar la gestión adecuada de residuos y desechos portuarios, así como la protección de la biodiversidad marina local. La erosión costera y el cambio en los patrones de mareas son preocupaciones adicionales que deben considerarse en la planificación. Por último, la percepción negativa de la comunidad hacia el desarrollo portuario puede generar tensiones sociales y políticas que obstaculizan la cooperación y el avance de los proyectos.

Desarrollo sustentable y resiliencia ante el cambio climático

A medida que Chile avanza hacia un futuro de energía verde y descarbonización, es fundamental abordar la resiliencia de los puertos frente al cambio climático. Las comunidades costeras y las infraestructuras portuarias están particularmente expuestas a los efectos del cambio climático, como el aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos.

El desarrollo portuario debe ser sostenible y adaptable. Esto significa tomar medidas para fortalecer las defensas costeras, reducir la huella ambiental de los puertos y garantizar que las comunidades costeras estén preparadas para enfrentar los desafíos climáticos. La inversión en infraestructura portuaria resiliente no solo protege la economía, sino que también protege las vidas y los medios de subsistencia de las personas que dependen de estos territorios.

Para lograr una integración exitosa de todas estas aristas, es esencial involucrar a la comunidad en el proceso. Las voces de las comunidades costeras deben ser escuchadas y consideradas. Esto implica no solo brindar oportunidades, sino que también promover la educación y el desarrollo local.

Además, es importante fomentar la inversión en investigación y desarrollo en energías renovables y tecnologías limpias que puedan impulsar aún más la economía de las comunidades costeras. Las inversiones en capacitación y desarrollo de habilidades en estas áreas pueden garantizar que las comunidades estén preparadas para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la transición hacia una economía verde.

Chile tiene el potencial de liderar el camino en la producción de hidrógeno verde a nivel global. Su potencialidad para desarrollar energías renovables y su compromiso con la descarbonización son activos valiosos en esta carrera hacia la sostenibilidad.

Sin embargo, para alcanzar esta meta ambiciosa, Chile debe abordar los desafíos con determinación y visión a largo plazo. Esto incluye la mejora de la infraestructura portuaria, la gestión cuidadosa de los impactos en las comunidades costeras y la promoción de la resiliencia frente al cambio climático en sus puertos.

La clave del éxito radica en una planificación estratégica que integre de manera equitativa los intereses económicos, sociales y ambientales. A medida que Chile navega hacia un futuro más brillante, debe asegurarse que la ciudadanía tenga la oportunidad de participar y beneficiarse de esta transformación, y que el país esté preparado para enfrentar los desafíos climáticos que se avecinan. ¿Chile tiene el potencial y la determinación para liderar el camino hacia un futuro sostenible y resiliente? El desarrollo portuario y el hidrógeno verde son dos piedras angulares que cumplirán esta visión.

Biografía

Sebastián González Fornazzari es arquitecto y emprendedor con más de 11 años de experiencia en innovación, desarrollo de negocios y consultoría. Ha liderado proyectos estratégicos, abierto nuevos mercados y establecido exitosas alianzas comerciales en Latinoamérica. Ex Coordinador regional de Innovación en MASISA, Líder de Innovación en Echeverría Izquierdo y Subgerente de Alianzas y Desarrollo de Negocios en eClass. Fundador de Bottom App y Director Ejecutivo de la Fundación para la Innovación Social, con operaciones en Talca, Tierra Amarilla y Santiago. Cuenta con diplomado en Estrategia y Negocios, certificación como Product Owner y es fellow del Design Thinking Action Lab D.School de la Universidad de Stanford. Sebastián es Director de Alianzas en Nérida.

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