La importancia de la costa del golfo de Arauco como refugio para el chungungo

Por Francisca Echeverría, Jael Hormazábal y Tamara Huerta

Fundación Chungungo

Tras un recorrido de casi 400 kilómetros, el río Biobío funde sus aguas con el Océano Pacífico en el golfo de Arauco, área semicerrada que tiene como límites punta Lavapié hacia el sur, en la comuna de Arauco; y la Península de Hualpén hacia el norte, en la comuna homónima.

En torno a este particular espacio geográfico se desarrollan importantes actividades económicas, principalmente asociadas a la industria pesquera y forestal. En sus costas se observa el puerto de Coronel, puerto privado de uso público, y que constituye uno de los principales terminales portuarios del país, donde se exportan productos forestales a Estados Unidos, Medio Oriente y el norte de África.

El golfo de Arauco presenta una rica diversidad biológica, entre ellas la nutria de mar, conocida también como gato de mar o chungungo. Es una de las dos nutrias que es posible encontrar en Chile. A diferencia del huillín, que habita en zonas de agua dulce, el chungungo tiende a vivir en la costa o roqueríos, zonas preferentemente de agua salada (Urra Parra, 2008). Se encuentra catalogado En Peligro por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), y Vulnerable según el reglamento de Clasificación de Especies de Chile. Habita principalmente el litoral rocoso marino desde el norte del Perú hasta las islas del Cabo de Hornos.

En nuestro país, las poblaciones más importantes de la especie se hallan a lo largo de la costa oeste de la isla de Chiloé, y también en regiones australes de Chile, donde los ecosistemas costeros todavía presentan baja intervención de carácter antrópico. La población de estas nutrias de mar se encuentra fragmentada debido a la destrucción de su hábitat y a la caza ilegal (ha sufrido cacería clandestina por su tipo de piel). Existe una relación inversa entre abundancia de la especie y la actividad humana en ciertas regiones del país, pudiendo afectar significativamente la cantidad de nutrias en esas zonas.

Los chungungos realizan sus madrigueras en un hábitat rocoso formado por galerías naturales. Esta nutria se desplaza de manera constante de tierra a agua, y realiza incontables y prolongadas inmersiones cada día. Se alimenta fundamentalmente de crustáceos, peces y moluscos, pudiendo encontrarse tanto en la superficie del agua como en roqueríos. En algunas localidades, las especies que conforman su dieta van en franco declive, ya sea por excesiva extracción o por la contaminación de las aguas.

En el golfo de Arauco es posible encontrar nichos o zonas adecuadas para la vida ideal de esta nutria, las cuales son Punta Lavapié, Colcura y la desembocadura del río Biobío. No obstante, se le ha visto en otros lugares aledaños, como en los humedales del Santuario de la Naturaleza de Hualpén. Colcura es uno de los sitios con mayor densidad de población de chungungos (26 ind/km), según un estudio realizado por la Universidad de Valparaíso. Esto puede deberse a que esa área es una de las pocas que presenta mínima perturbación humana. Allí no hay muchas industrias ni turismo. Sin embargo, se han efectuado tomas de terrenos en el humedal de Colcura, y se ha detectado un emergente turismo gastronómico en el sector.

Entre las principales amenazas que recaen sobre la nutria de mar se encuentra la pérdida de hábitat donde se encuentra su alimento, especialmente los bosques de algas, que hoy en día están siendo arduamente explotados, repercutiendo directamente en todas las especies que habitan allí, no solo en el chungungo, sino que también crustáceos, peces y moluscos. Otras amenazas hacia los chungungos están asociadas a la pérdida de madrigueras y los ataques efectuados por perros.

Respecto a la contaminación marina, debido a las extrañas afloraciones de algas que ocurrieron en el año 2022, se han implementado programas de vigilancia de toxinas marinas en las costas de la región del Biobío, incluyendo el golfo de Arauco, ya que existe la preocupación de que se produzcan derrames de productos industriales provenientes de las diversas industrias presentes en la zona.

Es importante cuidar la costa chilena, no solo por la presencia de animales en peligro, sino porque todo ser humano tiene derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación. El hecho de mantener el estado natural de las costas permite preservar los ciclos ecológicos de la cadena alimenticia y del medio ambiente, a fin de evitar desastres medioambientales y afectar la campana de Gauss de las especies nativas. Las costas del golfo de Arauco en particular contienen una gran diversidad biológica, resaltando la diversidad de avifauna, y además posee en el sector de Colcura un humedal que es refugio de animales y un verdadero pulmón verde.

Frente al impacto causado por la actividad humana en el golfo de Arauco es que el año 2021 se fundó en la ciudad de Lota la Fundación Chungungo, entidad sin fines de lucro constituida por un equipo multidisciplinario de jóvenes profesionales cuya misión es proteger las áreas de alto valor ecológico y cultural presentes en la costa chilena a través de la investigación, divulgación científica y educación ambiental, con un enfoque en el desarrollo sustentable.

Los tres principales ejes de acción son:

  1. Contribuir a la protección de las especies costeras a través de la gestión de iniciativas con comunidades, organizaciones e instituciones.
  2. Impulsar la comunicación y el conocimiento respecto a la fauna costera a través de enlaces con entornos educadores, organizaciones sociales e instituciones formales de educación, en todos los niveles, además de la divulgación científica por medio de contenido escrito y audiovisual.
  3. Promover medidas de prevención y mitigación de problemáticas medioambientales a través de la educación entre instituciones y la comunidad que habita el litoral.

Esperamos que esta pequeña Fundación vaya creciendo con el tiempo, y que no solo se pueda concientizar en torno a la importancia de proteger las costas del golfo de Arauco. Queremos hacer que las personas que habitan el sector, y también quienes lo visitan, sientan una conexión especial con el lugar y lo cuiden como si fuera propio, prevaleciendo el bienestar que permite que todos podamos convivir en el ciclo natural de la vida.

Biografías

Francisca Belén Echeverría Vargas es Ingeniera en recursos naturales de la Universidad del Biobío, Chillán. Forma parte de la directiva de la Fundación Chungungo en calidad de tesorera. Es asesora ambiental independiente.

Jael Elizabeth Hormazábal Cartes es médico veterinaria, egresada de la Universidad San Sebastián, sede Concepción. Actualmente es secretaria de Fundación Chungungo.

Tamara Huerta Santander es ingeniera en conservación de recursos naturales de la Universidad de Concepción. Hoy se encuentra cursando un Magíster en Ecología Marina en la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Editora y fotógrafa del libro Guía de Aves Costeras de la Localidad de Colcura, es la presidenta de Fundación Chungungo.

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