¿Cómo generamos comunidad por la acción climática?

Por Liliana Plaza Cancino

ONG Ojos de Mar

Las acciones de limpieza no son la solución a los cambios de hábitos y comportamientos necesarios para que la sociedad se haga cargo de sus residuos. Esos cambios culturales están lejos de solucionarse solo mediante una acción aislada y urgente, más bien deben ser acompañados de educación ambiental intergeneracional.

Cuando nos disponemos a limpiar espacios y ecosistemas de forma comunitaria debemos como organizadores velar primero por la seguridad de los asistentes. Esto requiere una evaluación de los ecosistemas a intervenir, y también sopesar los riesgos de intervenirlos, aunque sea por una buena causa.

A la hora de la difusión de cada evento, nos ha resultado fundamental masificar la información a través de diversas redes sociales, lo que nos permite llegar a una gran cantidad de interesados. Sin embargo, también entendemos la dificultad generacional que puede implicar el uso de estas plataformas. Es por eso que en el último evento de limpieza, realizado en el Estero El Sauce en abril de 2022, efectuamos una actividad de puerta a puerta e instalamos afiches en diversos puntos de la población cercana al lugar donde se realizaría la jornada de limpieza, además de comunicarnos con otras organizaciones ambientales para que apoyaran el encuentro. De esta manera, logramos contar con nuevos asistentes buscando participar, o personas que hicieron llegar materiales como guantes, palas y ecobolsas. Y cómo olvidar aquel anónimo que un día con su camión recorrió toda la comuna en busca de panaderías que aportaran con sacos para las jornadas de limpieza.

Desde mediados del 2019, momento en que un par de vecinos comenzamos con la organización Ojos de Mar, el principal interés que nos hizo confluir fue la necesidad urgente de limpiar el humedal Ojos de Mar: uno de los últimos pulmones verdes de la comuna de San Antonio. En ese entonces, las acciones las tomábamos como el más puro acto de resistencia ante el abandono de autoridades e instituciones. Como comunidad, no contábamos con buenos accesos, datos del lugar ni menos información del valor del ecosistema que se estaba deteriorando frente a nuestros ojos.

En el año 2020, limpiar de forma comunitaria representó un escape para accionar y seguir resistiendo ante las restricciones de movilidad, que muchas veces sentíamos que estaban dirigidas hacia unos pocos, ya que mientras la comunidad se encontraba encerrada grandes proyectos de destrucción comenzaban a tomar forma presentándose ante el Servicio de Evaluación Ambiental, obligando a la participación ciudadana con restricciones de aforo, digitalización y familiarización forzada frente al complicado sitio web del SEA.

No obstante, estas restricciones y el ingreso del proyecto de Puerto Exterior se encontraron con una comunidad mucho más consciente sobre la importancia del humedal Ojos de Mar, y los sentimientos de pérdida cultural, ancestral y ecosistémica hacían cada vez más masivas las convocatorias a los eventos de formación en temas ambientales y legales para la realización de observaciones y actividades de recuperación. En alguna ocasión, se nos llegó a cuestionar el llamado a limpieza de playas en ciertas etapas del Plan Paso a Paso, pero la playa es lo suficientemente espaciosa como para mantener el distanciamiento social. Además, la necesidad de recoger la basura traída por las corrientes marinas y la desembocadura del río Maipo después de lluvias intensas era una urgencia. Por la alta convocatoria conseguida, una cosa es segura: no nos equivocamos al hacer ese llamado a la acción.

¿Pero cómo generamos lazos entre los asistentes? Cada vez asistían más personas a las jornadas de limpieza. Llegaban al punto de encuentro, tomaban algún saco, y se alejaban en la extensión de la playa a limpiar o simplemente pasaban a dejar los residuos retirados al punto masivo de recolección sin saber sus nombres, cómo llegaron a la convocatoria ni los intereses que motivaban su participación. Y esos eran datos importantes que nos podrían permitir mejorar la difusión y organización de estas actividades. A contar del año 2021, nos preparamos de mejor manera para generar espacios de reflexión, educación ambiental y conexión en torno a la actividad realizada y al ecosistema intervenido. Propiciar estos momentos ayuda a generar lazos comunitarios entre aquellos que participan activamente y las caras nuevas, ambos anhelando y accionando por una mejor convivencia con nuestra naturaleza y sus habitantes.

Es así como entre los años 2020 y 2021 se contabilizaron 1200 personas asistiendo a las actividades de limpieza, siendo la jornada de septiembre del año pasado la que tuvo el mayor número de participantes: fueron 250 personas las que se levantaron para ir a un evento organizado en la playa de Llolleo. Agradecemos a esos anónimos y ONGs amigas que accionan día a día por la naturaleza, y nos acompañan en tantas jornadas de limpieza y recuperación de ecosistemas. Este año 2022 seguimos con más fuerza y les invitamos a continuar trabajando juntos por la defensa de nuestro humedal.

Biografía

Liliana Plaza Cancino es docente del diplomado de gestión integrada de humedales y ordenamiento territorial Uch. CEO de Ojos de Mar, actualmente desarrolla y dirige proyectos relacionados a didácticas socioambientales en la provincia de San Antonio, además de crear y colaborar con material para docentes y educadores sobre humedales costeros.

ojoscosteros.cl@gmail.com

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