Carta de Comunidades solicitantes ECMPO Cisnes e Isla Huichas post votación

En el marco del rechazo de la Comisión Regional de Uso de Borde Costero (CRUBC) de la región de Aysén, a las solicitudes de Espacios Costeros Marinos Protegidos de Pueblos Originarios (ECMPO) Cisnes e Isla Huichas en tramitación durante 8 años, las comunidades solicitantes emiten la siguiente carta posterior a la deliberación. 

Muchos esperarán, por el nivel de polarización y crispación al que se llegó en el proceso de votación de las solicitudes de Espacios Costeros Marinos de Pueblos Originarios Cisnes y Huichas, que este mensaje estuviese cargado de decepción.

El sentido imperante nos dice que debiese ser así: fueron rechazadas nuestras solicitudes de ECMPOs, propuestas que hemos venido impulsando como comunidades originarias con mucho esfuerzo por más de 8 años. También, porque hemos sigo agredidos y amenazados sistemáticamente por representantes políticos, empresariales e institucionales, a través de discursos de odio y racismo, que sirvieron para enemistarnos con nuestros vecinos y que no fueron resueltos por los organismos pertinentes del Estado.

Hoy, a la luz de los hechos, podemos señalar que tanto el proceso como la votación de esta tarde, estuvo marcada por malentendidos malintencionadamente difundidos, injusticias, abuso de poder e inequidad, transgrediendo los convenios 169 de la OIT y de Escazú, ambos suscritos por Chile, país del cual también formamos parte. Esta votación mostró un Estado pasivo y ausente, que dejó hacer y permitió que todo explotara, en lugar de facilitar la mediación y solución. Además, y sorprendentemente, sosteniendo argumentos para su rechazo que no tienen relación con la normativa en cuestión. Y por más que hayan insistido en que valoran la Ley 20.249, en la práctica demostraron lo contrario, pues de otra forma al menos se habrían preocupado en instruirse adecuadamente.

Sin embargo, a pesar de todo lo dicho, queremos reiterar a través de esta carta que continuamos dispuestos al diálogo. A sentarnos a una mesa a planificar el futuro del litoral y el mar que circundan Aysén, actualmente dejados a la sobreexplotación y especulación feroz.

Experimentamos en nuestras islas altísimos niveles de desigualdad, carencias estructurales y extrema pobreza que exceden con creces lo que sucede en el país y el continente, mientras otros usuarios de estos mares constantemente acaparan ganancias multimillonarias.

Cuando sus rentabilidades bajen, ellos abandonarán estos lugares; nosotros seguiremos habitando las islas y trabajando en ellas, así como empeñados en poblarlas con nuevas generaciones que mantengan nuestras costumbres y el vínculo que tenemos con ellas, porque las queremos, son parte de nuestra memoria y nuestro futuro.

Esta experiencia demostró la necesidad imperiosa de reforzar nuestros lazos territoriales y nuestras relaciones locales. Es imprescindible salir de las trincheras de odiosidad que nos impiden dialogar y ponernos de acuerdo. Somos vulnerables a la instigación, lo que se evidencia a través de los actos de agresión que sufrimos a manos de nuestros propios vecinos, actos que tardarán mucho en cicatrizar pero que es necesario avanzar en ese proceso.

Mientras nosotros nos confrontamos, nuestras aguas se deterioran más y más.

Mientras nosotros nos confrontamos, nuestros recursos son saqueados impunemente.

Mientras nosotros nos confrontamos, somos alejados cada vez más de la toma de decisiones sobre nuestros territorios y futuro.

Mientras nosotros nos confrontamos, quienes debiesen velar por nuestro bienestar se reúnen en privado con industrias a decidir lo que se hará con nuestros archipiélagos.

Existen muchos malentendidos sobre las solicitudes ECMPO que deben ser resueltas: como que los indígenas en Chile somos privilegiados, pero en realidad somos quienes experimentamos las mayores tasas de pobreza y carencias; que los ECMPOs impedirán el trabajo y el desarrollo económico de industrias, o incluso, que los ECMPOs implicarán cobrar por la movilidad náutica o por extraer mariscos y peces, o por usar infraestructura portuaria que son bienes de todos.

No es posible haber llegado a una instancia como esta y que muchos de quienes votaron lo hayan hecho recurriendo a estas afirmaciones… nuevamente insistimos: la Ley 20.249 es pública, ¿cómo es posible que algunos votantes hayan afirmado que lo hacen para evitar que los indígenas les prohíban navegar?

Para resolver estos malentendidos necesitamos la participación de buena fe y con altura de miras de municipios, autoridades de gobierno, empresas, trabajadores, pescadores, sociedad civil y todas las personas que forman parte de los usos del borde costero y el maritorio. Pero no basta con decirlo, deben demostrar con hechos esta voluntad, y no caer nuevamente en justificaciones como que no tienen tiempo para ir a nuestros territorios a desmentir malentendidos.

Hoy se manifestaron respecto a la votación:
– ECMPO Cisnes: 29 votos de rechazo, 2 votos con modificación, 1 voto de abstención y 2 votos a favor.
– ECMPO Huichas: 29 votos de rechazo, 2 votos con modificación, 1 voto de abstención y 2 votos a favor.

Nos duele constatar que el presidente Gabriel Boric, quien se comprometió a tener un gobierno centrado en la dignidad, transición ecológica justa, descentralización y garantías de trabajo decente, se ha comportado de manera extremadamente contradictoria.

Lo mismo con respecto al Gobierno Regional, que también debió mediar hace muchísimo tiempo. Fuimos insistentes en solicitar espacios de acuerdo, que era urgente sentar a todos a la mesa a discutir los aportes de los ECMPOs respecto a los múltiples usos que ocurren aquí, a través de argumentos e información objetiva. Pero peligrosamente, los únicos actos previos a esta votación fueron dos talleres que estuvieron marcados por interpretaciones y posturas previamente definidas, que se convirtieron en un festín de agresiones y descalificaciones en contra nuestra, sin permitirnos casi poder opinar.

Evidenciaron la falta cívica de algunos representantes de Estado que parecieran cree que seguimos viviendo en una región donde todo vale, quienes nos siguen insultando y amenazando en redes sociales a pesar de sus roles de Estado.
Este rechazo no significa, de manera alguna, que este territorio esté perdido. Como región hemos sido capaces en épocas anteriores de unirnos cuando nuestros recursos y naturaleza son puestas en jaque. Que ahora nos estemos confrontando es sólo un momento de la historia, pero esperamos sinceramente que esto sea simplemente eso y que en algún momento se pueda comprender que nuestras solicitudes son un llamado de urgencia por el incremento sostenido de malas prácticas que estamos constatando en nuestros mares.

El mar se está privatizando, las islas se están vendiendo, estamos entregando todos nuestros bienes comunes al saqueo producto de políticas centralistas y de gobiernos que resguardan intereses económicos, privados y muchas veces trasnacionales. Por esta razón, hemos dicho que aquí se evidencian dos problemáticas: por un lado, autoridades que están en silencio y se alinean al modelo extractivista de las industrias, amenazando la gobernanza territorial y boicoteando las propias políticas públicas que el Estado construye, relegando nuestra región a ser una zona de sacrificio, porque eso es en lo que se ha convertido Aysén.

Nosotros, después de este rechazo, vamos a proseguir con el proceso judicial en los tribunales, persiguiendo la defensa de los territorios, la naturaleza, el futuro y nuestra supervivencia. Este rechazo es un fracaso para las industrias, porque la faceta que han mostrado -racista, odiosa y violenta- va a convertirse en el sello visible de sus productos en el mercado global, donde ya no prima quién produce más, sino quién es más consecuente con el sostenimiento del mundo y las relaciones entre personas.

Al perderse esta instancia de votación, hemos perdido la oportunidad de proteger nuestros recursos de manera colectiva, de avanzar en la gobernanza local y de establecer estándares de protección para asegurar la sostenibilidad y el cuidado de todas las vidas del litoral, siguiendo el itrofill mongen que nos mueve como comunidades indígenas.

Nos preguntamos, ¿estas mismas autoridades que votaron en contra, van a usar la misma energía para enfrentar las desigualdades, carencias y sobreexplotación marino-costera?, ¿van a hacerse cargo de la falta de fiscalización de las áreas marinas protegidas, que son usadas para explotación y producción acuícola?, ¿van a ir a terreno a recomponer los lazos dañados por su falta de mediación?

Insistimos en este llamado de atención: no estamos en los tiempos en los que quienes se apropian de los territorios y los bienes naturales pueden salir disparando a mansalva. Estamos en tiempos de planificación con sentido de futuro, de integración, de umbrales mínimos en derechos humanos y responsabilidad para con la naturaleza.

Es momento de que quienes abandonaron sus responsabilidades asuman la construcción de espacios que aseguren una toma de decisiones basada en justicia y equidad, y no en el poder del dinero.

"Estamos en tiempos de planificación con sentido de futuro, de integración, de umbrales mínimos en derechos humanos y responsabilidad para con la naturaleza".

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